Hace unos diez días el Alcalde de Gordexola tomó la decisión de colocar la bandera de España, junto a Ikurriña, en la fachada del Ayuntamiento. Es una decisión personal, fruto de las competencias que le confiere la Ley. Quiero subrayar que el resto de concejales no hemos tomado parte en esa decisión, como en muchas otras.
Además, se han colocado bandos explicando la colocación e, incluso, desde el propio Partido Nacionalista Vasco de Gordexola (tan amigo, otras veces, de “tildar” a los demás de “españolazos” y “de derechas” como intentaré explicar) se oyen voces “disculpantes” ante un hecho que, cuanto menos, es relevante (por cuanto no se había producido hasta hoy) y, me atrevería a decir, histórico.
El objeto de estas líneas no es el de reivindicar mi abertzalismo ni, siquiera, el de valorar la presencia de la bandera en cuanto a lo que puede significar o no tanto para sus detractores como para sus partidarios.
Mi objetivo es lanzar la reflexión (que yo ya he realizado junto a algunas personas cercanas) sobre que hubiera pasado si los que hubiésemos puesto la bandera (si como dicen lo “obliga la ley”) hubiéramos sido los de abant Gordexola. En el caso de que hubiéramos ganado las elecciones ….
No es una reflexión vacía, personalmente creo que es necesario hacerla ya que aporta una increíble cantidad de argumentos a lo que desde abant (y yo personalmente) queremos defender como modelo de política municipal, y permite, con un simple ejemplo y siempre según mi criterio personal, desmontar todas las barbaridades que se lanzaron sobre nosotr@s durante la campaña electoral.
Digo que es una reflexión interesante desde la perspectiva de aquellos que se atrevieron a “repartir carnets” de abertzales durante la campaña electoral acusándonos de ser el “caballo de Troya” de la “derecha española” y de tener pactos con no se cuantos demonios y diablos … hablo de Bildu. Los que después, se ocuparon de dejarnos fuera de las negociaciones para crear el Euskaltegi con el único interés de poder decir … “ya lo decíamos nosotros”.
Con ese caldo de cultivo, el haber colocado la dichosa bandera en el Ayuntamiento hubiese sido su “reivindicación” de que aquello que ellos y ellas anunciaban era cierto … Y seríamos los mismos que esos a los que ahora buscan el acercamiento porque saben que los que tenemos una trayectoria real y tangible en el Ayuntamiento de Gordexola somos nosotros, y en las asociaciones y ….
Ahora, parece que ya no somos tan malos. El pasado jueves coincidimos en una votación en la defensa de los derechos (que no derechas) de los trabajadores que, por cierto, terminó en empate por la ausencia de una edil del PNV. El tiempo irá sentenciando quién lleva una línea coherente en su trabajo por y para Gordexola. De momento hemos dado la bienvenida a su nueva concejal.
Pero, con todo, lo peor hubiera llegado (sin ningún genero de dudas) del otro lado. De los que, como se pudo demostrar sin ir más lejos el jueves pasado, utilizan la mayoría como “ordeno y mando” y con ella como único argumento toman decisiones arbitrarias y transcendentes sobre nuestro pueblo y su futuro.
Digo que lo peor hubiera llegado del PNV porque he visto lo que ha pasado en Zalla con las acusaciones de “fascistas” con un nivel de agresividad intolerable hacia Zalla Bai por hacer lo mismo que ahora han hecho “ellos” en Gordexola: poner la bandera.
Es más, tengo tan claro que la situación hubiera sido tan desagradable por la sencilla razón de que los ÚNICOS argumentos que esgrimieron durante la campaña (también éstos) fueron la, ya mítica frase, de nuestro Alcalde cuando nos iba a enviar un sastre a Enrique y a mi para que os hicieran las chaquetas nuevas y, las aseveraciones (inolvidables también) del entonces presidente de su junta municipal (si, ese que ahora no debe querer ocupar la vacante de concejal pese a ir en la lista, será que es mejor hablar solo ante los tuyos) aclarando que “dentro de abant está la derecha española” … Nada más y nada menos.
Simplemente he querido situar el escenario de una hipotética victoria de abant el pasado mayo e invitamos a reflexionar sobr como se hubiera utilizado la “opinión pública” para haber valorado la decisión de la bandera si la hubiéramos tenido que poner nosotros.
Yo lo tengo claro: hubiera pasado a ser el “enemigo número uno de Euskal Herria” y por los bares del pueblo poco menos que se hubiera puesto”precio a mi cabeza”….
Sin más.
Aprovecho para decir que, como siempre, es una reflexión personal, evidentemente subjetiva y si no la compartes tienes dos opciones: bien no lees este blog o comentas aportando tu comentario (por cierto, como comentaré mañana, voy a dejar los comentarios absolutamente abiertos para facilitar la participación … Espero no arrepentirme)