Dijo Sir Winston Churchill que “Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad y un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad” y, no se si por los “efluvios” de las recientes fiestas de Gordexola que aun permanecen en mi cuerpo o porque tengo poderosas razones para ello, hoy comienzo un nuevo “curso” de una manera muy optimista.
Y, precisamente, lo hago debido a la gran cantidad de “calamidades” que observo día a día y que, como decía el señor Churchill, abren una gran cantidad de oportunidades. Ahora falta el saber verlas y … aprovecharlas.
Después de esta reflexión (que sólo pretende transmitir mi estado actual y compartirlo con vosotros) voy a intentar ir recuperando , poco a poco, el pulso del “blog” ya que habeis sido bastantes los que durante estas últimas semanas me habeis “reprochado” (eso si, con cariño) que lo he tenido un poquito desatendido durante estos meses veraniegos. Lo necesitaba.
Necesitaba tomar un poco de distancia con este espacio en el que, no lo olvideis, llevo escribiendo durante casi tres años y medio ininterrumpidamente …. sobre lo humano, lo divino y lo municipal …. sobre todo sobre lo municipal.
Pues aquí estoy, dispuesto a afrontar este curso que hoy empieza con mas ganas y fuerzas aun si cabe y con un monton de ilusiones, ideas, proyectos, …. “oportunidades”, en definitiva, que no puedo ni debo dejar pasar.
Espero que sigais ahí, escuchando, apoyando, ayudando y, como no, aconsejandome y corrigiendome como lo habeis hecho hasta ahora.
Aurrera!
