El mayor problema de hacer las cosas mal no reside en el error en sí, si no en las consecuencias que el propio error acarrea a posteriori.
Esto que, para la gente minimamente inteligente, parece de perogrullo, se convierte en algo así como de “ciencia ficción” cuando se lo intento hacer entender a mis comapeñeros de corporación pertenecientes al PNV.
Hoy, sin ir más lejos le hemos adjudicado una obra (la fontanería del colegio) a AROS Estudio de Arquitectura.
Esta empresa fue la adjudicataria durante los años 2007, 2008 y 2009 de la práctica totalidad de las obras en Gordexola … (de ésto he hablado y hablaré) … con el visto buenno del técnico que, sin estar en plantilla del ayuntamiento, redacta todos los proyectos (si se puede llamar así a “esperpentos” como el de la, ya archiconocida, Plaza de la Ikurriña.
Pues esta empresa comenzó a derribar los vestuarios de las piscinas municipales ANTES DE LA ADJUDICACIÓN… y nadie ha hecho nada (ni pedir explicaciones, ni emprender ningún tipo de acción legal ….) y la Liquidación de esa obra fue recurrida por mi por contener graves irregularidades como el pago de conceptos que no pertenecían a la propia obra (aún estoy esperando el informe que solicité y por el que el Ararteko les ha preguntado hasta en dos ocasiones).
Sólo por esto, esta empresa debería estar inhabilitada para realziar ningún tipo de obra para el Ayuntamiento de Gordexola pero ….
Pues, tras unos meses sin saber nada de ellos, vuelven “a la carga” y el “dúo dinámico” AROS – Torrontegi, seguirá campando a sus anchas en el municipio de Gordexola.
Continuará…..
